El Clínico San Cecilio logra el distintivo de Centro Comprometido contra la Violencia de Género
El Hospital Universitario Clínico San Cecilio ha obtenido la certificación como ‘Centro Comprometido contra la Violencia de Género’ tras superar el proceso de evaluación de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (ACSA). El centro cumple el 100% de los 31 estándares analizados, incluidos los 16 considerados esenciales, relacionados con formación, estrategia, detección, intervención, coordinación y seguimiento.
El informe de evaluación destaca especialmente la coordinación como una de las principales fortalezas del Clínico San Cecilio. En este ámbito se valoran medidas destinadas a garantizar una atención segura, confidencial y continuada a las mujeres, así como el análisis conjunto de casos para detectar posibles mejoras en los circuitos asistenciales y trasladarlas a la práctica.
La certificación reconoce así el trabajo desarrollado de forma transversal por profesionales de diferentes áreas del hospital para mejorar la prevención, detección y respuesta ante situaciones de violencia de género y ofrecer a las mujeres un entorno sanitario seguro, accesible y preparado para atender sus necesidades.
El director gerente del Clínico San Cecilio, Manuel Reyes, señala que “este reconocimiento refleja un compromiso que implica a todo el hospital y que debe traducirse en algo muy concreto: que cualquier mujer que acuda a nuestro centro encuentre profesionales preparados para detectar una posible situación de violencia, escucharla y ofrecerle una respuesta adecuada, coordinada y segura”.
El hospital obtuvo por primera vez este distintivo en 2022 y, desde entonces, ha continuado incorporando nuevas medidas y revisando sus procedimientos para mejorar la atención. En el proceso de evaluación realizado en 2026, el centro ha alcanzado el cumplimiento de la totalidad de los estándares establecidos en el programa.
Fortalezas: espacios seguros y atención coordinada
Entre las actuaciones valoradas como fortalezas figura la existencia de una sala específica para la atención a mujeres víctimas de violencia de género, disponible las 24 horas del día y diseñada para preservar su intimidad, confidencialidad y bienestar emocional.
Cuando desde el triaje se detecta o sospecha una posible situación de violencia de género, se activa un circuito de atención preferente que facilita el tiempo y las condiciones necesarias para realizar una valoración integral. En este proceso participan de manera coordinada profesionales de Enfermería, Urgencias, Pediatría y Ginecología, supervisiones de guardia y, cuando resulta necesario, personal de seguridad.
El informe destaca también medidas organizativas como el uso de códigos específicos de prioridad en el triaje, la reserva del tiempo necesario en las consultas destinadas a estos casos o el acompañamiento por personal sanitario durante los traslados internos, con el objetivo de preservar la seguridad, intimidad y continuidad de la atención.
La directora de Enfermería y presidenta de la Comisión de Violencia de Género del hospital, Irene Bolívar, subraya que “la atención a una mujer que puede estar viviendo una situación de violencia requiere conocimiento, pero también tiempo, intimidad, escucha y una coordinación muy estrecha entre profesionales. Hemos trabajado para que esas condiciones formen parte del propio circuito asistencial y no dependan únicamente de iniciativas individuales”.
Bolívar añade que “la evaluación nos permite reconocer lo que estamos haciendo bien, pero también identificar dónde debemos seguir mejorando. Ese aprendizaje continuo es fundamental en un ámbito tan complejo y sensible como este”.
Información accesible y mayor capacidad de detección
La accesibilidad de la información es otro de los aspectos destacados en la evaluación. El hospital mantiene una colaboración con la ONCE para disponer de materiales informativos en braille en áreas asistenciales estratégicas, como Ginecología y Urgencias, y trabaja también en la adaptación de contenidos a criterios de lectura fácil para facilitar su comprensión por personas con diferentes necesidades de accesibilidad.
A ello se suma la ubicación de códigos QR en los aseos femeninos que permiten acceder de manera discreta a información y recursos de ayuda, una medida especialmente valorada por facilitar que las mujeres puedan consultar estos contenidos con privacidad.
El informe señala igualmente como fortaleza el incremento sostenido de los casos detectados, tanto entre mujeres como entre menores a su cargo, así como de las derivaciones al Equipo de Atención a la Mujer. La evaluación relaciona esta evolución con una mayor capacidad de sospecha y detección por parte de los profesionales y con las acciones de formación y sensibilización desarrolladas en el centro.
Precisamente, la formación y la generación de conocimiento constituyen otra de las líneas de trabajo. El hospital ha elaborado, entre otros recursos, un videotutorial dirigido a profesionales sobre la correcta cumplimentación del parte de lesiones y ha puesto en marcha un estudio de investigación para analizar los conocimientos, actitudes, prácticas y preparación de los profesionales sanitarios ante la violencia de pareja hacia las mujeres.
Esta investigación permitirá identificar necesidades formativas y orientar nuevas actuaciones basadas en la evidencia para seguir reforzando la respuesta del hospital frente a la violencia de género.
La certificación contempla asimismo un proceso de mejora continua. El Clínico San Cecilio seguirá trabajando sobre las oportunidades identificadas durante la evaluación para reforzar, entre otros aspectos, la coordinación con los recursos comunitarios, la evaluación de las acciones de sensibilización y el seguimiento de determinados indicadores asistenciales.