La incidencia del cáncer de piel ha aumentado en las últimas décadas, principalmente debido a dos factores: la exposición a la radiación ultravioleta y el envejecimiento poblacional. Se estima que esta tendencia se mantendrá en los años sucesivos, debido al incremento cada vez mayor de la esperanza de vida. Este aumento de incidencia se traduce no solo en un aumento de mortalidad y morbilidad, sino también en un mayor gasto de recursos materiales y sociales; todas ellas distintas facetas de lo que se ha denominado la “epidemia de cáncer de piel”.
El concepto de “cáncer de piel” engloba una gran variedad de patologías, siendo las principales el melanoma, el carcinoma escamoso cutáneo y el carcinoma basocelular; en un segundo escalón en términos de frecuencia se incluyen el carcinoma de células de Merkel, el sarcoma de Kaposi, o los linfomas cutáneos, entre otros. Las sociedades científicas europeas han impulsado el desarrollo de guías clínicas de manejo de estas diferentes enfermedades, elaboradas por múltiples expertos internacionales basándose en la última evidencia disponible. Una constante en las distintas guías es la necesidad de un abordaje multidisciplinar para su manejo, lo cual se fundamenta en el concepto básico de que, en la actualidad, el mejor manejo personalizado de cada paciente oncológico es aquel que se alcanza por consenso entre los diferentes especialistas. Los continuos avances médicos (diagnósticos y terapéuticos) en este campo, con el consiguiente aumento de complejidad, suponen en muchas ocasiones la actuación de diferentes especialistas (dermatólogos, oncólogos médicos, oncólogos radioterapéuticos, hematólogos, patólogos), por ello en las guías se conmina a las instituciones sanitarias a desarrollar comités multidisciplinares, con el fin de ofrecer un cuidado de alta calidad a estos pacientes. En muchas ocasiones, el diagnóstico y tratamiento están fragmentados entre especialistas, lo que en última instancia puede suponer, aun a pesar de los comités, falta de comunicación entre especialidades, uso de diferentes guías y protocolos de tratamiento, solapamiento de pruebas diagnósticas, y además, el desplazamiento de pacientes habitualmente frágiles entre diferentes consultas. Por esta razón, se tiende cada vez más a unificar la atención a los pacientes mediante un enfoque integral liderado por un especialista en contacto constante con los otros especialistas. En esta dirección se han desarrollado modelos donde un solo especialista con competencias en Dermato-Oncología lleva a cabo el diagnóstico y pauta el tratamiento sistémico (dermatólogo en países germano-hablantes, Francia o Serbia), enfoque habitualmente preferido por los pacientes, lo que facilita la adherencia a los tratamientos. Este último modelo incluye especialmente a los pacientes con melanoma, carcinoma escamoso cutáneo, carcinoma basocelular o carcinoma de células de Merkel, entre otros.
En cuanto a los linfomas cutáneos primarios, se trata de una patología con varias particularidades. En primer lugar, el término “linfomas cutáneos” engloba varias enfermedades, según la última clasificación de la OMS-EORTC (2018), con diferentes comportamientos clínicos, técnicas diagnósticas y procedimientos terapéuticos. Se trata de patologías de baja incidencia, especialmente si lo comparamos con el resto de tumores cutáneos malignos, pero al igual que los demás, se está viendo crecer su incidencia. En nuestro hospital es normalmente el dermatólogo quien lo diagnostica y el hematólogo quien realiza el estudio de extensión. En cuanto al tratamiento y seguimiento posterior, según el tipo de linfoma y lo avanzado de la enfermedad, estos corresponden al dermatólogo, al hematólogo o a ambos. En este caso es más difícil soslayar la duplicidad de especialistas al tratarse de una patología de manejo muy complejo, de una parte porque requiere de una logística hospitalaria especial (Laboratorio de Biología Molecular, Hospital de Día Médico, de los que solo dispone el Servicio de Hematología; cabina de Fototerapia, quirófanos, de los que solo dispone el Servicio de Dermatología), de otra parte porque es preciso el dermatólogo para el manejo quirúrgico de algunos casos, el tratamiento con fototerapia para otros, o la prevención secundaria durante el seguimiento para el diagnóstico temprano de neoplasias cutáneas metacrónicas, y por último, porque es necesario el hematólogo para el manejo de la enfermedad diseminada, mucho más familiarizado con la patología.
Como solución a este problema de duplicidad, se crea esta consulta conjunta de Dermatología-Hematología, donde están presentes ambos especialistas, para una valoración integral del paciente con un linfoma cutáneo primario, y donde se llevan a cabo el diagnóstico, tratamiento y seguimiento, disponiendo de los medios de ambos Servicios. Consideramos que la instauración de esta consulta va en consonancia con el proceder europeo, acorde a las últimas guías de manejo de estas patologías, y tendrá importantes beneficios en términos humanos y coste-efectivos. El abordaje simultáneo del paciente se traducirá en una mejor calidad asistencial, por la unificación de procedimientos, toma de decisiones consensuadas al momento, mayor adherencia de los pacientes a los tratamientos y diagnóstico y tratamiento temprano de recidivas o progresión de la enfermedad. Por otra parte, los datos generados en la consulta podrán registrarse en las bases de datos europeas, con el consiguiente mayor conocimiento de estas enfermedades con tan poca prevalencia. En términos de eficiencia, consideramos beneficiosa la consulta porque, en primer lugar, el diagnóstico temprano de neoplasias secundarias y la optimización de las terapias, especialmente en fases tempranas, redundará en una menor cantidad de pacientes que progresen a estadios avanzados, los cuales requieren tratamientos más caros; y, en segundo lugar, la existencia de una única consulta evitará duplicidades de pruebas diagnósticas.
| RESPONSABLES |
Dr. Jorge Juan Vega Castillo (FEA Dermatología)
Dra. Paloma García Martín (FEA Hematologia)
| HORARIO |
Consulta presencial: último jueves de cada mes, en horario de mañana de 9h a 14h, salvo festivos.
| UBICACIÓN |
Consulta 2C07, edificio de Consultas Externas del Hospital Universitario San Cecilio.
| CARTERA DE SERVICIOS DE LA UNIDAD |
Atención integral (prevención, diagnóstico, tratamiento, cuidados, rehabilitación) al paciente con neoplasias de células de origen hematológico con afectación primaria o secundaria de la piel (linfomas, leucemias, mastocitosis, histiocitosis, síndromes mielodisplásicos).
Procedimientos diagnósticos:
- Diagnóstico clínico mediante anamnesis y exploración física.
- Diagnóstico patológico mediante la toma de biopsias de piel y médula ósea.
- Diagnóstico de enfermedad más allá de la piel mediante pruebas de imagen (PET-TC, TC, RMN, ecografía, densitometría) y estudios en sangre periférica (analítica básica, inmunofenotipo).
- Estadificación, según la patología, de acuerdo a los principales sistemas de estadificación vigentes.
Procedimientos terapéuticos:
- Cirugía.
- Tratamientos tópicos.
- Tratamientos intralesionales.
- Tratamientos sistémicos.
- Fototerapia.
- Radioterapia.
- Trasplante de progenitores hematopoyéticos autólogo (alogénico en HU Virgen de las Nieves).
Documentos de interés.
- Actualización OMS-EORTC linfomas cutáneos 2018 (PDF 2.53MB 28-02-2024).
- Guía ESMO linfomas cutáneos 2018 (PDF 488.39KB 28-02-2024).
- Recomendaciones EORTC para MF y SS 2023 (PDF 947.92KB 28-02-2024).
- Posicionamiento EADO-EORTC cáncer de piel 2020 (PDF 431.10KB 28-02-2024).
- Necesidades en linfoma cutáneo 2020 (PDF 171.72KB 28-02-2024).