En esta página:
- ¿Qué es el Asma Bronquial?
- ¿Es frecuente el Asma Bronquial?
- ¿En qué edades se presenta el Asma Bronquial?
- ¿Por qué aparece?
- ¿Cómo se produce el Asma Bronquial?
- ¿Cuáles son los síntomas más habituales?
- ¿Cómo se clasifica el Asma?
- ¿Es necesario tomar medicamentos si no se tiene una crisis?
- ¿Para qué sirven los medicamentos que le ha prescrito el médico?
- ¿Hay además de los medicamentos otras medidas terapéuticas para mejorar la salud de los pacientes asmáticos?
- ¿Qué son los Planes de Acción?
- ¿Cómo se tratan las crisis de Asma?
- ¿Se asocian la Rinitis y el Asma?
- ¿Se asocian la Poliposis nasosinual y el Asma?
- ¿Qué el Síndrome de Asma y EPOC combinados en un paciente?
- ¿Qué es el Asma Grave?
- ¿Cómo afecta el Embarazo al Asma? ¿Y el Asma al Embarazo?
- Si la paciente es asmática y está embarazada ¿Cuál es el tratamiento que se ha de seguir?
- ¿Qué el Asma relacionada con el trabajo?
- ¿En qué consiste el Asma relacionada con el Ejercicio?
- ¿Qué pasa con el Ácido acetilsalicílico y los Antiinflamatorios no esteroideos (AINE)? ¿Puede tomarlos si tiene Asma?
- Vídeo ilustrativo
- Enlace de interés
¿Qué es el Asma Bronquial?
Es una enfermedad del aparato respiratorio, crónica, es decir, de difícil curación, en la que los bronquios están inflamados y se obstruyen debido a una respuesta irritativa frente a distintos estímulos del ambiente y que da lugar a síntomas como tos, apretamiento en el pecho, pitos, falta de aire o ahogo. La intensidad de estos síntomas es muy variable y cambia a lo largo de los días y de los meses.
¿Es frecuente el Asma Bronquial?
Es una enfermedad muy frecuente. En España afecta aproximadamente al 5 % de la población adulta y al 10 % de los niños.
¿En qué edades se presenta el Asma Bronquial?
La mayoría de las veces el asma comienza en las primeras etapas de la vida. En casi en la mitad de los casos, se inicia antes de los 10 años de edad. Después de los 40 años es menos frecuente su inicio. Hasta los 15 años, la padecen más los niños, que las niñas, en una proporción aproximada de 3 a 1. En la edad adulta, pasados los 40 años, esta proporción se invierte, afectando más a las mujeres que a los hombres.
¿Por qué aparece?
En el asma hay unos factores de riesgo, que favorecen o son la causa de padecer la enfermedad. Entre ellos está el componente hereditario, que explica que un alto porcentaje de personas que padecen asma tengan algún familiar directo que también la sufran.
Otros factores de riesgo que aumentan la probabilidad de tener asma son: el fondo o predisposición alérgica, la obesidad, la rinitis y la exposición a factores ambientales (alérgenos, infecciones respiratorias, ser fumador activo o pasivo).
Existen también unos factores desencadenantes que son los responsables de que aparezcan los síntomas y el empeoramiento del asma como son la contaminación ambiental o en el trabajo, el humo del tabaco, los cambios climatológicos como el frío o calor intensos, las emociones (risa, llanto, pánico, etc.), el ejercicio, las infecciones respiratorias y la ingestión de algunos medicamentos como el ácido acetilsalicílico (Aspirina) y antiinflamatorios.
¿Cómo se produce el Asma Bronquial?
El asma se caracteriza porque existe una inflamación permanente de las vías respiratorias. Esta puede mejorar mucho o incluso desaparecer durante un tiempo de una forma natural o por la ayuda del tratamiento farmacológico.
La hiperrespuesta bronquial es una peculiaridad del asma, por la que se produce un estrechamiento de los bronquios ante estímulos que son inofensivos en las personas sanas (olores, humos, lacas, aire frío, etc.) y que es causa de síntomas intermitentes.
Hay situaciones que pueden dar lugar a un estrechamiento más intenso, desencadenando más síntomas o una crisis de asma, como ocurre con la exposición a alérgenos (polen, ácaros, contacto con animales, etc.), aire frío, irritantes ambientales o tomar antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
Otra característica típica del asma ya referida es la variabilidad, que se entiende como la variación que tienen sus síntomas y la función pulmonar a lo largo de los días, incluso en un mismo día. La persona con asma puede encontrarse unos días bien o con poca tos y sin pitos o ahogo, pero unos días después estar muy afectada o incluso experimentar temporadas sin síntomas. Esta variación se observa en los resultados de la espirometría, una prueba que mide la función pulmonar y nos dice cómo de abiertos o cerrados (obstrucción) están los bronquios.
¿Cuáles son los síntomas más habituales?
Los principales síntomas del ama son:
• Ahogo o dificultad para respirar, también llamada disnea.
• Tos repetitiva y habitualmente seca.
• Pitidos o ruidos en el pecho, denominados sibilancias, producidos al salir el aire a través de los bronquios estrechados por la inflamación.
• Opresión o sensación de tirantez en el pecho.
Estos síntomas pueden cambiar de unas personas a otras y ser variables en el tiempo. Suelen aparecer con más frecuencia al realizar esfuerzos, por las noches, con los catarros o en ciertas estaciones del año.
¿Cómo se clasifica el Asma?
El asma es muy variable de unas personas a otras. De ahí que existan diferentes clasificaciones, siendo las principales en función de la gravedad y del grado de control.
¿Cómo saber la gravedad?
La gravedad del asma se determina teniendo en cuenta la intensidad y frecuencia de los síntomas, así como la existencia de periodos de empeoramiento, exacerbación o crisis.
Dependiendo de la duración e intensidad de sus manifestaciones, el asma de los adultos se divide en intermitente o persistente. Los pacientes con asma intermitente pasan periodos sin que la enfermedad se manifieste, a diferencia de los que padecen asma persistente, que carecen de periodos libres de síntomas. El asma persistente a su vez se subdivide en leve, moderado o grave.
¿Tiene el asma bajo control?
Una forma muy operativa de clasificar a las personas con asma es saber si lo tienen bajo control o no.
Controlar el asma significa poder hacer vida normal. Es decir, realizar las actividades habituales sin apenas tener síntomas (ni de noche, ni de día), hacer esfuerzo físico o deporte sin limitaciones y no tener que perder días de clase o trabajo.
Según el grado de control, se clasifica a las personas con asma en aquellas que lo tienen bien controlada, parcialmente controlada y no controlada.
Las visitas médicas regulares de seguimiento son necesarias para tener el asma bajo control y, algo fundamental, confirmar que los tratamientos se siguen de forma adecuada (adherencia terapéutica).
Gravedad y control del asma son aspectos diferentes. El control refleja que el tratamiento es apropiado a la gravedad, de manera que las manifestaciones del asma están completamente ausentes o son muy escasas. Por tanto, la gravedad del asma se determina según la cantidad de tratamiento necesaria para mantener el control.
¿Es necesario tomar medicamentos si no se tiene una crisis?
El asma es una enfermedad crónica con un tratamiento farmacológico asociado, por lo que, aunque no se tengan síntomas, es de vital importancia tomar la medicación prescrita por el médico para disminuir el riesgo de padecer un ataque de asma.
Dependiendo de los síntomas que se presenten, el asma se trata con más o con menos medicamentos, incluso puede haber momentos en los que llega a desaparecer la enfermedad y no es necesario tomar ninguno, siempre de acuerdo con el médico y el plan de automanejo que se haya acordado.
Reconocer los síntomas de asma y cómo usar la medicación es clave para que el asma mejore, se puedan realizar las actividades que el paciente se proponga, y que tenga una buena calidad de vida.
¿Para qué sirven los medicamentos que le ha prescrito el médico?
El tratamiento farmacológico es importante para controlar el asma y prevenir las recaídas que suelen acabar con el paciente en el centro de salud o en Urgencias del hospital, también para prevenir la obstrucción crónica de las vías aéreas y para disminuir la mortalidad.
¿Hay además de los medicamentos otras medidas terapéuticas para mejorar la salud de los pacientes asmáticos?
Sí las hay, y son las siguientes:
Control ambiental
Es fundamental el abandono del tabaquismo en todo paciente asmático fumador.
Fumar es especialmente dañino para las personas que tienen asma, ya que la inhalación del humo irrita los pulmones y provoca el estrechamiento de las vías respiratorias.
Los pacientes con asma fumadores presentan síntomas más graves, peor respuesta al tratamiento y una pérdida acelerada de la función pulmonar; además, el tabaco es un factor de riesgo para desarrollar asma en niños de madres que fuman durante el embarazo.
La exposición al tabaco ambiental se asocia con un incremento en la incidencia del asma y la dificultad para respirar en niños en un 20 %. El consumo de tabaco puede hacer que el tratamiento con glucocorticoides inhalados y sistémicos sea menos efectivo y reduce la probabilidad de controlar el asma.
Si el asma es de origen alérgico, es importante evitar todo contacto con la causa que lo produce: polen, ácaros, pelo de animales, etc.
Si se tiene asma es mejor que, en vez de ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, naproxeno, etc., se utilice paracetamol para la fiebre y el dolor. Los antiinflamatorios no esteroideo en algunos pacientes asmáticos pueden desencadenar crisis graves de asma.
Inmunoterapia con alérgenos. ¿Las vacunas para la alergia son eficaces para el asma?
Cuando el asma esté producido por pólenes, ácaros y animales, se pueden utilizar las vacunas como tratamiento preventivo, disminuyendo la sintomatología, o como tratamiento curativo, modificando la evolución del asma.
Vacunación antigripal y antineumocócica
La vacunación de la gripe en pacientes con asma, adultos y niños, y la vacunación del neumococo para pacientes asmáticos de más de 65 años pueden prevenir los ataques de asma producidos por infecciones víricas y bacterianas.
Educación del paciente asmático
El paciente asmático debe tener unos conocimientos básicos sobre aspectos generales de la enfermedad:
– Saber las diferencias que existen entre inflamación y broncoconstricción (obstrucción irritativa de los bronquios).
– Diferenciar los medicamentos que controlan la inflamación (corticosteroides) y que se deben tomar de forma continua, de los que alivian la obstrucción (broncodilatadores).
– La importancia de tomar los medicamentos cada día y con la frecuencia que el médico le haya prescrito. El conocimiento de cómo actúan los medicamentos es esencial para entender que, aunque al cabo de unos días de utilizarlos se perciba mejoría, ¡seguimos necesitándolos! Para no olvidar dosis, será muy útil hacer coincidir la toma con las actividades de rutina diarias, como por ejemplo la higiene bucal. Resolver dudas y miedos es esencial para aceptar el tratamiento.
Habilidades necesarias para poder seguir todas las recomendaciones del tratamiento
– Usar correctamente los inhaladores; la técnica de la inhalación tiene que ser correcta ya que, si no es así, las partículas de medicamento que contiene el inhalador se quedan por el camino sin llegar al órgano afectado.
– Conocer y evitar sustancias que empeoren el asma, reconocer cuándo se está bien y cuándo se inicia una crisis, y saber cómo actuar en estos casos. Es muy importante que el paciente exponga todas sus dudas, creencias, preocupaciones y miedos.
– Una parte fundamental de los programas de educación son los planes de autotratamiento, también conocidos como planes de acción por escrito. Es importante que la persona con asma sepa reconocer el empeoramiento de su enfermedad y actuar ante ello.
¿Qué son los Planes de Acción?
Los planes de acción son un conjunto de instrucciones escritas hechas a medida para cada paciente, teniendo en cuenta la gravedad y control de su asma y el tratamiento que habitualmente toma. El principal objetivo es que el paciente reconozca que empeora y que actúe rápido para evitar una crisis grave. El plan de acción tiene dos partes: el tratamiento que habitualmente toma el paciente, y lo que debe hacer cuando el asma empeora. Consistirá en aumentar la dosis de los medicamentos que toma o en añadir otros nuevos (a veces una tanda corta de unos días con prednisona en pastillas), y en saber cuándo debe pedir ayuda médica o cuándo ir a Urgencias. Lo importante es que la persona participe en su elaboración y que el paciente entienda cómo utilizarlo en la práctica. Este plan se revisará en cada visita
¿Cómo se tratan las crisis de Asma?
Cuando el paciente detecte un empeoramiento, debe actuar de forma inmediata, para ello es necesario que sepa valorar cuál es la gravedad y qué tiene que tomar o hacer.
¿Cómo se mide la gravedad de una crisis?
Las crisis se clasifican en leves, moderadas o graves.
• En las leves las molestias son poco intensas, pueden aparecer con las actividades de la vida diaria, pero no impiden realizarlas. Se produce una pequeña caída de la función pulmonar.
• En las moderadas, las molestias son más intensas e impiden realizar algunas actividades habituales, incluso pueden aparecer sin hacer nada, sobre todo por la noche.
La caída de la función pulmonar es mayor que en las leves.
• En las graves, las molestias aparecen en reposo, incluso impiden hablar con normalidad. La caída de la función pulmonar es todavía mayor. Ocasionalmente, son tan graves que hacen que los labios se pongan azules y que el nivel de conciencia disminuya.
Tratamiento de la crisis de Asma según su gravedad:
Crisis leves: el tratamiento comenzará en casa tomando la medicación de alivio (un broncodilatador de acción rápida, por ejemplo Ventolín o Terbasmín) e iniciando el plan de autotratamiento, que normalmente será aumentar la dosis de los medicamentos de control, habitualmente corticosteroides inhalados. Cuando se compruebe mejoría (de las molestias y de la función pulmonar) no serán necesarias otras medidas.
Las personas que no responden al tratamiento inicial, deberán acudir a su centro de Atención Primaria o a un Servicio de Urgencias. El tratamiento será inicialmente el mismo (broncodilatadores de acción rápida) repetido cada 20 minutos.
Cuando la respuesta es buena, con desaparición de las molestias, podrá continuar con tratamiento en su domicilio que puede incluir corticosteroides orales durante unos días. Cuando la respuesta no es buena, persistiendo las molestias, se le enviará al servicio de Urgencias de un hospital, como si fuese una crisis moderada.
Crisis moderadas: Se debe iniciar el tratamiento, inmediatamente, con un broncodilatador de alivio (4 inhalaciones seguidas, preferiblemente con una cámara de inhalación); cuando la respuesta sea buena y se disponga de un plan de autotratamiento para actuar en estos casos, lo seguirá en su domicilio.
En los casos en los que la respuesta no sea buena o no se disponga de un plan de autotratamiento, se deberá acudir a un servicio de Urgencias hospitalario. El tratamiento será el mismo que en las crisis graves.
Crisis graves: Se debe acudir a un hospital, pero al mismo tiempo se debe iniciar el tratamiento tomando un broncodilatador de alivio (4 inhalaciones seguidas, preferiblemente con una cámara de inhalación y repitiéndolo cada 20 minutos) y, cuando la crisis es muy grave, algunos pacientes tomarán una dosis de un corticosteroide oral que tendrán indicado en su plan de autotratamiento.
En el hospital se iniciará el tratamiento poniéndole oxígeno, broncodilatadores de alivio (normalmente de dos tipos) con cámara o en nebulización, y corticosteroides orales o en inyección. Le realizarán valoraciones períodicas de las molestias y de la gasometría arterial. Dependiendo de la respuesta, le darán o no más dosis de los broncodilatadores, y entre una y tres horas después, los médicos decidirán darle de alta o ingresarlo en el hospital.
¿Se asocian la Rinitis y el Asma?
Asma y rinitis se asocian con frecuencia, por eso se habla de “una vía respiratoria única”. Todo paciente con rinitis debe ser evaluado ante la posibilidad de padecer asma y todo paciente con asma deberá ser valorado de rinitis. El paciente con asma no debe olvidar comentar a su médico si tiene síntomas de inflamación nasal, para que se le pueda prescribir la medicación que controle sus síntomas y tener así una mejor calidad de vida. Un tratamiento efectivo de la rinitis puede mejorar el asma.
¿Se asocian la Poliposis nasosinual y el Asma?
Los pólipos se producen por crecimiento excesivo del tejido de la mucosa nasal. Cuando el paciente presenta un taponamiento nasal muy marcado, voz nasal y disminución del olfato, se debe pensar en la posibilidad de que tenga una poliposis nasal. Necesitará valoración por el especialista (otorrinolaringólogo). No se debe olvidar que existe un tipo de asma que asocia asma persistente, pólipos en la nariz e intolerancia a antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
¿Qué el Síndrome de Asma y EPOC combinados en un paciente?
El asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) son dos enfermedades obstructivas (que producen estrechez) de los bronquios. La estrechez que se produce en el asma normalmente desaparece con el tratamiento, mientras en los que tienen una EPOC no se quita nunca: es fija.
La causa más frecuente de la EPOC es el tabaco, de hecho la padecen una cuarta parte de los fumadores.
Un paciente con asma que fume puede dañar los pulmones por el tabaco y tener las dos enfermedades. Se produciría una estrechez de los bronquios que no se quitaría del todo con el tratamiento. Los médicos llaman a esta combinación de enfermedades “síndrome de solapamiento asma EPOC”.
¿Qué es el Asma Grave?
Cuando una persona con asma necesita mucho tratamiento para conseguir estar bien o ni siquiera con ese tratamiento lo consigue, se considera que padece un asma grave.
Los pacientes con asma grave que no se controlan con mucho tratamiento son los que se diagnostican de asma grave no controlada (AGNC).
Dentro del AGNC hay dos tipos:
• El asma difícil de tratar, que sufren los que no consiguen estar bien por causas ajenas al asma: porque no toman adecuadamente los medicamentos, porque tienen además otra enfermedad que los empeora, o por la presencia de agravantes del asma (el tabaco, tener animales en su casa, etc.).
• El asma refractaria al tratamiento, que padecen los que no consiguen estar bien por la intensidad del asma, no por cuestiones externas a ella.
A los pacientes con AGNC, se les debe realizar las medidas educativas necesarias para cualquier persona de asma pero de una forma más rigurosa, para que cumplan adecuadamente con el tratamiento. Se les instruye en el uso adecuado de los dispositivos de inhalación, en las medidas de evitación ambiental y en el abandono del tabaco. Además se les enseña a saber cuándo están bien y cuándo su asma se deteriora, así como a actuar en caso de empeoramiento con planes que se les dará por escrito.
A los pacientes con otras enfermedades, se les dará el tratamiento más adecuado para las otras dolencias. Respecto a los medicamentos, todos los que tienen AGNC tienen que tomar corticoides inhalados en dosis altas y un broncodilatador de acción prolongada (normalmente en el mismo dispositivo de inhalación) y, además, algún otro medicamento (otro broncodilatador o un antileucotrieno).
Cuando se mantienen mal controlados, el médico buscará alternativas para añadir al tratamiento que dependerán del tipo de asma grave: antileucotrienos (montelukast), la reducción de peso, un medicamento biológico, antibiótico macrólido (azitromicina) durante 3 meses, tratamiento de un posible síndrome de apnea del sueño asociado.
En casos muy concretos, como última alternativa, se pueden utilizar tratamientos especiales, como un corticoide en inyecciones (para los casos de asma que necesitan tratamiento con cortisona por periodos largos de tiempo y que respondan incluso mal) y la termoplastia, que es un tratamiento nuevo que consiste en “quemar” el musculo de los bronquios.
¿Cómo afecta el Embarazo al Asma? ¿Y el Asma al Embarazo?
El asma es frecuente en el embarazo, entre 4 y 7 de cada 100 mujeres embarazadas la pueden padecer y, en la tercera parte de los casos, puede empeorar a lo largo del embarazo, especialmente en la etapa final y cuando el asma es más grave. Las causas de ello son los cambios naturales y fisiológicos del embarazo, las infecciones por virus (resfriados) y el abandono del tratamiento que precisan por temor a sus posibles efectos secundarios.
En cuanto al embarazo en las mujeres con asma, suele tener un curso normal y el riesgo de complicaciones es pequeño. Si el asma está bien controlada, apenas hay riesgo de complicaciones para la madre o el feto. En caso contrario, pueden presentarse trastornos del embarazo en la madre y niños prematuros o con bajo peso al nacer.
Si la paciente es asmática y está embarazada ¿Cuál es el tratamiento que se ha de seguir?
En el tratamiento de mantenimiento del asma de la mujer embarazada se recomienda utilizar los fármacos habitualmente empleados para cualquier mujer con asma (broncodilatadores, corticoides inhalados, montelukast, etc.) para así alcanzar un adecuado control de los síntomas del asma y prevenir las crisis. Tomándolos de forma adecuada, son seguros en el embarazo y no presentan daños para el feto. El riesgo para el feto está en no tomarlos y que el asma no se controle bien durante el embarazo.
Si la paciente tiene asma y está embarazada, un mal control del asma puede agravar su estado de salud y poner en riesgo su vida o la de su hijo. Por ello, se debe realizar un seguimiento adecuado del asma por el médico y que se cumplan los consejos e indicaciones de éste. Especialmente, se han de tomar diariamente los fármacos inhalados en la dosis y pautas que se hayan indicado, seguir las medidas básicas de control ambiental y, particularmente, no fumar.
¿Qué el Asma relacionada con el trabajo?
Hay personas que sufren un asma que se debe a la exposición a elementos que se encuentran en el ambiente de su trabajo. Se llama asma ocupacional y es la enfermedad respiratoria del trabajo más frecuente. La causa de este tipo de asma puede estar en una sensibilización de tipo alérgico o no alérgico a los agentes del ambiente laboral (partículas microscópicas) o porque haya unos niveles muy altos de ellos en el lugar y actúen como irritantes de las vías respiratorias.
El diagnóstico de asma ocupacional precisa de pruebas especiales a realizar en consultas especializadas. Cuando se confirma, si la causa es alérgica, la persona con asma debe dejar el puesto de trabajo origen de la enfermedad y, si se debe a los altos niveles de irritantes en el lugar del trabajo, se puede continuar en otras zonas con menor nivel de exposición y seguir las medidas de higiene industrial que estén establecidas.
También es frecuente que en personas que ya padecen asma, ésta empeore por determinadas condiciones en el trabajo: se le conoce como asma agravada por el trabajo y no debe confundirse con el asma ocupacional. La causa son los factores desencadenantes de asma presentes en el ambiente del trabajo como irritantes químicos, polvo, humos, tabaquismo pasivo, alérgenos comunes y otros como estrés, temperatura (frío o calor) y ejercicio físico. En estos tipos de asma, es muy importante cumplir el tratamiento de base y evitar o reducir la exposición al agente causante en el trabajo, aplicando las medidas de higiene laboral recomendadas.
¿En qué consiste el Asma relacionada con el Ejercicio?
Los asmáticos pueden y deben hacer ejercicio regularmente, siempre que su asma esté controlada, evitándolo si está en un periodo de empeoramiento.
En algunas personas con asma, sus bronquios se obstruyen después de un ejercicio intenso, se habla entonces de asma relacionada con el ejercicio y se debe al enfriamiento y deshidratación que sufren los bronquios con la respiración rápida (hiperventilación). No ocurre en todos los asmáticos, y aparece más en jóvenes con asma mal controlada. Hay que hacer pruebas de medida de la función pulmonar antes y después del ejercicio para diagnosticar que se padece este tipo de asma.
Los síntomas (tos y ahogo con pitos) suelen presentarse durante el ejercicio o al terminarlo y, posteriormente, hay un periodo de 2 a 3 horas en que el asmático se encuentra bien aunque haga ejercicio.
La forma de prevenir estos ataques de asma es, además de seguir el tratamiento diario de la enfermedad, usar inhaladores de alivio o rescate (broncodilatadores de acción rápida) antes de realizar aquellos ejercicios intensos que, por experiencia propia, sabe que le desencadenan las crisis.
También, la realización de ejercicios progresivos de calentamiento previamente al inicio de la actividad deportiva puede disminuir la intensidad de estos episodios.
¿Qué pasa con el Ácido acetilsalicílico y los Antiinflamatorios no esteroideos (AINE)? ¿Puede tomarlos si tiene Asma?
Es frecuente, en personas con asma, sinusitis y pólipos en la nariz, que presenten una reacción de las vías respiratorias superiores e inferiores que pueda ser grave o muy grave, cuando tomen ácido acetilsalicílico y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
Se conoce como intolerancia ácido acetilsalicílico o a los AINE o enfermedad respiratoria exacerbada por el ácido acetilsalicílico (EREA). Estas reacciones ocurren entre la media hora y las 3 horas después de la toma del AINE, con un empeoramiento brusco del asma, que puede ir acompañado de inflamación de garganta, congestión nasal y, a veces, por otros síntomas generales como bajadas de la tensión arterial que precisan un tratamiento urgente.
Si se es asmático y se padece este tipo de intolerancia, debe evitarse la toma de analgésicos y antiinflamatorios (medicamentos para la inflamación y los dolores) como los AINE, sin consultar previamente con el médico. En caso necesario, se puede tomar paracetamol a dosis no mayores de 650 mg. Si se precisa tratamiento para el dolor o la inflamación, podría utilizarse tratamientos alternativos y otros antiinflamatorios llamados inhibidores selectivos de la COX-2 que se podrían consumir tras comprobar que se toleren bien.
Vídeo ilustrativo
En este vídeo ilustrativo se muestra información muy interesante sobre el asma bronquial: https://youtu.be/D9W7RrU8xeE (enlace externo)
Enlace de interés
En este enlace obtendrá información de interés sobre su enfermedad: enlace ( 1.70MB 23-11-2019)
Página web de la Asociación de Pacientes Asmáticos de Granada Aire Libre: pinche en este enlace (enlace externo)